Zumbidos, hormigueo o, a veces, dolores de cabeza... los problemas de audición suelen ser leves y temporales, ¡pero eso no debería impedirnos estar atentos!
Primero, repasemos los diferentes problemas de audición que podrías experimentar. El más conocido es el tinnitus, que es la percepción de sonidos que se originan en el oído y se propagan a la cabeza. Esto provoca una distorsión de la percepción auditiva y produce silbidos, crujidos y, con mayor frecuencia, zumbidos. La hipoacusia se caracteriza por una disminución de la audición, como si un compañero de oficina te hablara desde muy lejos. Por el contrario, la hiperacusia se refiere a la hipersensibilidad al ruido. El más mínimo sonido, como el canto de un pájaro, el ruido de una puerta o el motor de un coche, puede causar una molestia considerable.
Muchos nos hemos identificado con al menos una de estas situaciones. Esto es normal; estos fenómenos son comunes y no deberían preocuparte si son pasajeros. Si una de estas sensaciones dura hasta 30 minutos, no hay peligro... es después de ese tiempo cuando debe preocuparse, ya que si un problema de audición persiste durante todo el día, es necesario un chequeo.
No debe demorar en contactar a su médico, quien lo derivará a un otorrinolaringólogo si es necesario. Abordar un problema de audición a tiempo garantiza que los efectos a largo plazo sean limitados. El fenómeno se vuelve muy peligroso cuando dura dos días o más, ya que puede volverse completamente irreversible, y las únicas soluciones que la medicina puede ofrecer entonces serán paliativas, desde audífonos hasta acupuntura en ciertos casos específicos.
Para evitar estas molestias, no se recomienda exponerse a niveles de ruido excesivamente altos... además, intente limitar al máximo el uso de auriculares que vienen con los equipos de alta tecnología.
Nicolas BOURBOIN & Cyril CHATEAU
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