El Tribunal de Cuentas presenta un panorama preocupante sobre la calidad de la atención sanitaria en Francia. Cada año, 13 millones de pacientes reciben tratamiento en casi 3.000 centros, pero las deficiencias del sistema generan costes y riesgos significativos. Se estima que los daños evitables (rehospitalizaciones, errores, reclamaciones de indemnización, etc.) superan los 11.000 millones de euros, y las infecciones nosocomiales causan al menos 4.000 muertes anuales, cifra que probablemente sea inferior a la real.
El informe destaca la falta de transparencia en la notificación de eventos adversos graves, que aún se registran y analizan con demasiada poca frecuencia. El Tribunal recomienda la imposición de sanciones económicas a los centros que incumplan esta obligación. Asimismo, estima que la atención innecesaria o de bajo valor añadido cuesta 22.000 millones de euros.
Los jueces denuncian la ausencia de una estrategia nacional coherente para la calidad asistencial. La gestión fragmentada, repartida entre numerosos agentes, limita la eficacia de las medidas adoptadas. Las dificultades estructurales (escasez de personal, falta de cualificaciones, cierre de servicios) agravan aún más la situación. Los hospitales deben conciliar la prestación de atención médica local a una población que envejece con la creciente especialización de los tratamientos, una ecuación considerada insostenible.
Si bien existen herramientas de evaluación, su uso sigue siendo desigual y su impacto limitado. Persisten las disparidades territoriales, y la atención médica a veces no se adapta adecuadamente a las necesidades locales.
Ante estas deficiencias, el Tribunal exige una mayor supervisión nacional, una mejor notificación de incidentes y una reorganización de los servicios hospitalarios a nivel local, con el fin de establecer una política verdaderamente integral para la calidad y la seguridad de la atención médica.
Sophie de Duiéry
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