Dos muertes en el aeropuerto de Frankfurt han reavivado el interés por un fenómeno poco común: los mosquitos infectados pueden viajar en avión y transmitir la malaria. Desde principios de julio, seis empleados del aeropuerto han sido diagnosticados; cuatro se han recuperado y dos han fallecido. Las autoridades no informan de un mayor riesgo para la población general.
Este tipo de infección, conocida como "malaria aeroportuaria", se produce cuando un mosquito Anopheles infectado llega en avión desde una zona endémica, sobrevive al vuelo y pica a una persona en el aeropuerto o sus inmediaciones. Existe una variante: la "malaria de equipaje", en la que el insecto viaja en una maleta. La malaria no se transmite directamente entre humanos.
Este fenómeno es conocido. Un estudio publicado en 2024 por Eurosurveillance identificó 145 casos en Europa desde 1969, 105 de los cuales se atribuyeron a un mosquito importado. Francia concentra casi la mitad de estos casos, con 52. El aeropuerto más afectado es el de París-Charles de Gaulle, con 32 casos, seguido de Bruselas (18) y Frankfurt (8). La mayoría de los casos se producen entre junio y septiembre. Los investigadores atribuyen la situación en Roissy a la importancia de sus conexiones con regiones donde la malaria es endémica. En 2021-2022, el aeropuerto de París-CDG fue el aeropuerto europeo con mayor número de vuelos directos procedentes de estos países.
En Fráncfort, se han instalado trampas para mosquitos y se están realizando análisis genéticos para determinar el origen de las infecciones. Las autoridades recalcan, sin embargo, que estos contagios siguen siendo excepcionales en Europa. Para los viajeros, el principal riesgo reside en la exposición durante una estancia en una zona donde la enfermedad está circulando.
Sophie de Duiéry
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