Investigadores japoneses acaban de publicar un importante avance en el estudio de la enfermedad de Alzheimer en la revista Brain Communications. Ya se sabía que esta enfermedad destruye progresivamente las conexiones cerebrales debido a la acumulación de la proteína tóxica beta-amiloide, que forma placas responsables del deterioro cognitivo; un proceso que comienza casi veinte años antes de que aparezcan los primeros síntomas.
El equipo del Centro Nacional de Neurología y Psiquiatría identificó lo que parece ser el punto de partida de esta acumulación: una diminuta estructura que sirve de base para la formación de placas. La denominaron "beta-amiloide Pico 1". Este descubrimiento surgió de experimentos con ratones modificados genéticamente para producir más de la proteína tóxica. Solo algunos ratones desarrollaron depósitos anormales, y todos ellos presentaban este "germen" en particular. Posteriormente, los investigadores confirmaron su presencia en los cerebros de pacientes fallecidos por Alzheimer.
Si bien este avance puede que no transforme el tratamiento de inmediato, abre una nueva vía terapéutica. Los tratamientos actuales se centran principalmente en reducir las placas ya formadas. Los científicos ahora pueden considerar bloquear la aparición del germen en sí, previniendo así la formación de depósitos tóxicos.
En Japón, donde casi cinco millones de personas viven con demencia, este descubrimiento representa una importante oportunidad para la ciencia y la salud pública.
Frank Verain
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