Un estudio japonés revela que cocinar al menos una vez por semana podría reducir el riesgo de demencia en personas mayores en aproximadamente un 25%. Tras seguir a más de 11.000 personas durante seis años, los investigadores descubrieron que cocinar, especialmente para quienes se inician en la cocina, se asocia con un menor riesgo de Alzheimer.
Los autores sugieren varias explicaciones posibles: cocinar involucra tanto el cuerpo (compras, movimiento, gestos) como la mente (planificación, organización), dos aspectos que ya se sabe que protegen la función cognitiva. Otros especialistas también destacan el probable efecto de una dieta más sana y menos ultraprocesada, así como el papel de los ácidos grasos omega-3, presentes en la dieta japonesa.
Ante la ausencia de una cura, la prevención sigue siendo fundamental. Los expertos nos recuerdan que muchos factores modificables, como el sedentarismo, el aislamiento social, la hipertensión y el tabaquismo, influyen en el riesgo de demencia. Por lo tanto, cocinar podría añadirse a la lista de acciones sencillas que ayudan a preservar la salud cerebral.
Sophie de Duiéry
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